El desafío de la lactancia materna exclusiva
¡Hola a todxs! les doy la bienvenida a este nuevo espacio en el cual recopilaré una serie de relatos, recetas e ideas para mi bebé. Espero que les sea útil a ustedes también. Si lo desean pueden comentar debajo.
Mi bebé desde su nacimiento tomó teta. Al principio parecía que venía todo genial. Luego lloraba en la teta, luego no paraba de mamar. Cada día era diferente al anterior. La LME (lactancia materna exclusiva) era para mí un anhelo cuando estaba embarazada. Es más, no entendía cómo otras mamás no lo hacían. Hasta que estuve en ese momento y me di cuenta de que no era tan fácil como pensaba. En especial al volver a trabajar. En mi caso particular no podía sacarme leche en el ámbito laboral. Por otro lado mi leche extraída y freezada, sabía horrible. Hablando con el pediatra de mi bebé decidimos empezar con una o dos mamaderas de leche maternizada, siempre que fuese necesario, mientras yo estaba fuera trabajando. Al principio lo sentía como una frustración y la situación me provocaba ansiedad y angustia. Pero poco a poco fui aceptando que esa era la situación tal cual se me presentaba y me fui relajando. Ella no dejó nunca de tomar la teta cuando estábamos juntas, y mi producción no se vio afectada.
La leche elegida fue La Serenísima Baby 1. La elección se basó en que es la marca que le dan en el jardín maternal. Actualmente sigue con la Baby 2. Acepto que por momentos también le doy esa leche en mamadera si estoy fuera de casa y no me siento cómoda dando la teta en ciertos lugares públicos muy abarrotados de gente. Ella se distrae y lo menos que hace es tomar la teta. Con la mamadera como que se concentra más.
La maternidad me ayudó a ser más empática con otras mamás, con el lema "hacemos lo que podemos" y también lo que queremos y creemos mejor para nuestros bebotes.

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